creo que te olvido...
A veces creo que te
olvido, y
mira si no es cruel el destino, que el corazón se empeña en
recordar. Por la
noche suelo despertar y aunque no recuerde mi sueño, sé que
en él habías de
estar.
A veces creo que te olvido, y no sé si te olvido
en realidad, o es
tanto lo que este sentimiento me abruma en esta mi
soledad. Por que aun cierro
los ojos y te veo a mi lado, aun cierro los ojos
y vuelvo a vibrar, al sentirme
abrazada a ti, al sentir que nada puede salir
mal.
A veces creo que te
olvido, pero a mi alma se le olvida olvidar.
Por que aun ruego un minuto de tu
vida, el sentimiento me traiciona y
termino por llorar. Y dicen que no tengo
remedio y en realidad no sé si es
verdad, solo sé que busco una salida y no la
puedo encontrar.
A veces
creo que te olvido y apareces justo frente a mí, y
no sé si empiezo a odiar
el primer día que te vi o a maldecir el día que te
perdí y te fuiste de mí.
A veces creo que te olvido y me parece que tú lo
haces también, si es
así no me olvides por completo, si es así piénsalo bien. No
quisiera creer
que te niegas a ti mismo que algo tan bello pudo pasar, pues me
duele en el
alma saber que desearías mejor poderme odiar.
A veces creo que
te olvido
y termino por creer que estoy ligada a ti, de algún modo, y pienso que
no es
tan malo pues aun no te puedo olvidar; ¿Y sí tu también estas ligado a mí?
No puede ser tan malo pues recuerda que somos “lo mejor de lo peor que nos
ha
pasado”.
A veces creo que te olvido y sabes, mi ser grita cuanto te
amo y me
pide que lo esconda, pero me exige que no me lo niegue. Y vuelvo a
preguntarme
si aun sientes lo mismo que yo. Y vuelvo a desear que llegues y
añorar lo que ya
paso.
A veces creo que te olvido y es mi mente la que
empieza a imaginar,
que un día en algún momento te he de poder amar. Y no es
que viva del pasado, y
no es que la vida se me vaya en lamentar pero a veces
siento como si no
importara, lo que un día se hizo realidad.
No sé si
entiendas mis palabras,
no sé si me pueda explicar que es tanto lo que te he
amado que en mi corazón
yace una herida que es difícil de
sanar.


